Es una ley esencial para todo tipo de fotografía y, aunque según algunos no es más que un cliché, casi siempre funciona. Si se coloca una rejilla imaginaria sobre la composición, con tres líneas verticales y tres líneas horizontales (por ejemplo en un paisaje), el cielo debe ocupar más o menos el tercio superior, la distancia media, el central y el primer plano, el tercio inferior, y puede colocarse un granero rústico en una de las bisectrices. En nueve de cada diez intentos el resultado será muy bueno, pero, a la larga, la ley de los tercios puede resultar excesivamente segura, y si el inconformista dentro de nosotros nos dice que la borremos, pues adelante.
Ruptura de la regla de los tercios:
Si el instinto nos dice que plantemos el punto de enfoque en pleno centro del encuadre, debemos hacerle caso. Si nos dice que cortemos todo el cielo y simplemente revelemos las sombras y ondulaciones del paisaje, creo que merece la pena intentarlo.
La composición es un arte subjetivo y no puede calificarse de buena o mala. De todos modos, lo que hace que un paisaje sea bueno no es sólo si se observa o no la ley de los tercios, sino que el ángulo también hace un papel importante.
Os dejo un vídeo de Metacafe que habla de la composición fotográfica, para que os resulte más didáctico.

ole tu blog
ResponderEliminarMe encanta tu blog, deberías dedicarte a ello mas a menudo!
ResponderEliminarPodrias hacerme un book, no?